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Con el título “El misterio del hombre sólo se esclarece a la luz del misterio del Verbo Encarnado”, el Cardenal Estanislao Karlic, dictó una conferencia con cerca de 700 entre delegados y miembros del Movimiento de Vida Cristiana de Santiago de Guayaquil, en el marco de la III Asamblea Plenaria.
Con profundas e intensas palabras, el Cardenal Karlic explicó a la audiencia que la persona humana se descubre en el misterio del señor Jesús, en quien encuentra la Verdad de sí mismo, de los seres humanos y de la vida.
“Nada menos que por la sabiduría, por el poder de Dios, es como empieza la condición humana. Empieza de la gratuidad de Dios, de Su amor que quiere comunicarse…No se puede explicar la existencia del hombre sino por la libertad de Dios, por su sabiduría, por el amor”, dijo.
El Cardenal Karlic agregó que el hombre está llamado a amar y en ello ejerce su misterio, por lo tanto, debe vivir según sus orígenes, según el amor de Dios al que está llamado.
“El amor es expresión de la gracia… es necesaria la cotidianidad de esa ley, en la vida ordinaria, para la vida común. Solo en el amor se explica el hombre, somos imagen de Dios capaces de amar como Él”, explicó.
El Arzobispo emérito de Paraná continuó la conferencia diciendo que el misterio de hombre se esclarece a la luz del misterio del Señor Jesús porque “Dios me crea, me sella con la ley del amor y porque Dios es amor”, por lo tanto, “por ese amor estamos sellados, ese amor debe ir progresando, ese amor debemos desarrollar. Nuestro destino es ser otro Cristo”, agregó.
El Cardenal Karlic interpeló a la audiencia preguntándoles “¿Quieres saber quién eres?”, respondiéndoles: “Piensa en Jesucristo. Él es el hombre perfecto según el cual todos hemos sido pensados y al cual debemos asemejarnos”.
Continuó explicando que si queremos acercarnos a la verdad del hombre queremos también evangelizar la cultura. “Por eso es importante –dijo- tener conciencia de esta verdad para que nos lleve al compromiso por la Verdad”.
Luego agregó: “La vocación del hombre es ser otro Cristo, amando hasta la muerte. Ser hombre es tener razones para morir y razones para vivir. Si no tienes razones para morir no has entendido cuales son las razones para vivir”.
El Cardenal Karlic explicó que “nuestra vida tiene que ser un sacrificio agradable a Dios, pero no sólo al ofrecernos en la Eucaristía, sino en todos los momentos de nuestra vida. Dios quiere también nuestra limosna como signo de su amor. Nuestra conducta debe ser un hermoso sacrificio agradable a Dios”, concluyó.
Al finalizar su ponencia, el Cardenal Karlic recibió de parte de dos delegados y a nombre de todos un hermoso crucifijo de madera de la ciudad de San Antonio de Ibarra, como muestra del agradecimiento por su participación y compañía en la III Asamblea Plenaria del MVC.
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